Antecedentes
Mi atracción por el pie femenino comenzó a ser consciente a los veinte años, edad en la que me llevé por primera vez unos pies a la boca. Fueron los de por aquel entonces mi novia Eva. Lo recuerdo como un acto reflejo, nada premeditado. En algún momento del juego amoroso uno de sus pies se encontraba junto a mi cara e instintivamente comencé a lamerlo. Algo debió hacer “click” en aquel instante, aquello me causó una enorme excitación. Era territorio virgen, una parte de su cuerpo aún no explorada, su sabor era distinto, su olor también. Me dediqué a sus pies durante un rato intuyendo que, a raíz de sus reacciones, Eva también estaba encantada con aquel nuevo descubrimiento. Cuando acabamos de hacer el amor le confesé: “Eva, me ha encantado lamerte los pies”, a lo que ella contestó: “Me ha puesto muy cachonda, a mí también me ha gustado”.
Los pies pasaron a formar parte del juego sexual durante los siguientes dos meses, que fue lo que Eva tardó en acabar con la relación. Aún no estoy seguro de cuál fue el motivo, quizás pensó que dedicaba a sus pies más tiempo que a ella, o quizás tuvo algo que ver Julián, un barman guaperas, con el que empezó a salir un par de semanas más tarde.
Una afición incomprendida.
Un estudio de una distribuidora pornográfica estimó que un 20% de los internautas que consumen porno en internet acceden a contenido relacionado con el fetichismo de pies y cada vez son más las páginas especializadas en este tipo de fetiche.
Sin embargo, en el mundo real no todo el mundo se atreve a declarar abiertamente su condición de fetichista, son muchos los que lo ocultan incluso a su pareja por miedo a la incomprensión, al rechazo o a ser tildados de “raritos”.
Y digo lo de “rarito” porque es la palabra que más veces he escuchado cuando he confesado en público mi atracción por el pie femenino. Es curioso como multitud de chicas tienen una opinión negativa acerca de sus pies. Son muchas las que los consideran una parte “sucia” de su cuerpo, se avergüenzan de ellos o los consideran feos, y muy pocas las que los utilizan como un elemento más en el juego de la seducción.
Sobre el autor (al fin y al cabo, esto no es más que otro blog egocéntrico).
32 años, atractivo, soltero, viajero, solidario, sensible y curioso. Me dedico al noble arte de dar masajes, y sí, soy capaz de separar el trabajo del placer y me enorgullezco de tener la capacidad de no excitarme cuando manipulo el cuerpo de mis pacientes femeninas (incluidos sus pies), aunque mentiría si dijera que me pasan desapercibidos. Tan sólo una vez hice una alusión directa a una clienta acerca de lo bien cuidados y hermosos que tenía sus pies, me contestó que su marido le obligaba a tenerlos así, otro “rarito” supongo.
Mi fetichismo y yo.
Aún estamos conociéndonos. A veces me llevo mal con él porque no siempre encuentro la manera de canalizar mis impulsos, sin ir más lejos, mi última novia no aceptaba el uso de sus pies como instrumento sexual, aunque he de decir que la mayoría de las veces mis parejas han disfrutado enormemente con esta práctica ya que mi fijación por los pies nunca ha sido en detrimento de otras partes de la anatomía femenina, me gusta lamer o besar unos pies de la misma forma que disfruto jugando con unos pezones o realizando un cunnilingus.
Mi fetichismo no está asociado a ningún tipo de sumisión como en ocasiones ocurre en este tipo de práctica. Me gusta besar, lamer y ser masturbado por pies femeninos pero nunca he asumido el rol de sumiso o esclavo. Me gusta adorar pies, no someterme a ellos.
¿Y todo esto para qué?.
¡Y yo que sé!. De momento lo suelto en el ciberespacio y espero a ver si suscita algún interés. Fantaseo con la posibilidad de recibir centenares de emails de mujeres complacientes que me ofrecen sus pies para mi disfrute (aunque estoy seguro que el disfrute sería mutuo), pero estaría razonablemente satisfecho con encontrar gente de cualquier sexo que opina, discrepa, comparte o tiene algo que aportar.
Agradeceré todos y cada uno de vuestros comentarios y emails (besotuspies@gmail.com si alguien se anima), si sois chicas os animo a enviarme fotos de vuestros pies. Si queréis la opinión de un fetichista profesional (o casi) sobre alguna cuestión relativa a ellos no dudéis en preguntarme. En próximas entradas seguiré divagando y contaré alguna experiencia relacionada con esta mi “afición”.
Un saludo a todos/as. Hasta la próxima.
Javier
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